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Con y sin picante: del plato mexicano al colombiano

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Por: Anajaime Guevara Rodríguez

Conocí Colombia un dos de febrero, después de un viaje de 25 horas. Una semana después extrañaba la comida de mi querido Tecate, México. Aunque he descubierto muchas similitudes entre mi país de origen y el que ahora me recibe, es evidente la diferencia entre la gastronomía colombiana y la mexicana.

Tengo tres semanas viviendo como pensionada con la familia Tapia Castillo. Es una familia genial que me recibió con los brazos abiertos y se ocupó desde el principio de que me sintiera cómoda en su casa y de que me instalara sin problemas en Cartagena. El adaptarme a la ciudad, a su gente, sus formas de interacción y demás, no ha sido difícil, siempre he considerado que aprendo rápido; el adaptarme a la comida…esa es una historia muy diferente y es la que ahora voy a contar.

En México, las comidas son en tiempo y preparación muy diferentes que en Colombia. En el desayuno no hay tanta diferencia de horario, pues verdaderamente depende de las ocupaciones del día a día, pero en cuanto a la receta hay mucho que decir. Tajadas, huevo, queso, suero, café (con o sin leche), fritos: un desayuno en casa cartagenera. Imagina el impacto que sentí al saber que por los próximos meses no voy a poder desayunar birria, menudo, pozole, chilaquiles, tortillitas con huevo, quesadillas ni burritos de machaca o frijoles; fue una gran sorpresa cuando caí en cuenta de todo esto.

Con el tiempo he aprendido que en la mesa de esta casa, y creo que en general en las de Cartagena y de Colombia en sí, siempre hay tres elementos en el plato: arroz, plátano y “la liga” (por lo regular es pollo o carne). Quiero compararlos con los tres elementos que nunca faltarían en el plato del mexicano: tortilla, salsa (picante) y algún “guiso” (equivalente a la liga).

Recuerdo el primer almuerzo que comí en casa de la familia Tapia; lo sirvieron a mediodía, mientras que en México se come a las dos o tres de la tarde, además de que se le llama “comida” y no “almuerzo”. Me sorprendió bastante que cada quien comió en habitaciones y tiempos diferentes, cuando yo estoy acostumbrada a compartir los alimentos en familia mientras conversamos de cómo fue nuestro día o qué nos espera en lo que resta del mismo. También me sorprendió la cantidad de arroz que había en mi plato…nunca había comido tanto arroz en mi vida, al menos no en una misma comida.

Al caer la tarde no puedo dejar de extrañar el olor a cebada que, en las mañanas y tardes de verano, invade el aire de Tecate, pueblo cervecero; estar lejos de casa es algo que percibo con todos los sentidos. Siento como si hubieran pasado algunos meses desde que, en la merienda de media tarde, comí pan dulce con chocolate caliente o disfruté de un refrescante raspado.

Cuando llegó la hora de la “comida”, como le dicen en Colombia, me sirvieron un platillo muy similar al del almuerzo; arroz, tajadas y carne. En mi casa, lo más común sería cenar, a las ocho o nueve de la noche, un sandwich o una torta; en realidad la cena que a todos nos da gusto son, y serán siempre, los tacos con sus respectivos limones, rábanos y soda. Extraño la versatilidad de los tacos, siempre se pueden convertir en un gran burrito o en una torta “bien reportada” (con abundante relleno).

Extraño mucho la posibilidad de ponerle una salsa diferente a cada platillo; de hecho preparé una salsa para apaciguar el antojo pero me sigue haciendo falta el picante. Extraño el agua fresca de jamaica y la de cebada también, aunque por acá se toma mucho jugo (a lo que yo llamaría agua fresca) y eso compensa un poco. Extraño también cosas tan simples y comerciales como los Ruffles de queso o las Chips fuego (papitas muy picantes). Me sorprendí mucho cuando probé las papas sabor pollo…eso verdaderamente no me lo esperaba.

Comparando platillos

Durante mi estadía en Cartagena me he topado con sorpresas gastronómicas, algunas de mi agrado y otras no. Ahora voy a comparar los platillos que encontré en Cartagena que llevan al mismo nombre que en México, pero que se preparan diferente. También voy a hablar sobre los platillos que se llaman diferente pero que tienen muchas similitudes en la receta y/o sabor.

Coctel de camarón

Comer coctel de camarón en Cartagena es muy diferente a comerlo en México, o al menos en la península de Baja California (zona del país que más conozco).

En México, el coctel de camarón se sirve en una copa de vidrio y lleva ingredientes adicionales al camarón, entre ellos está el tomate, la cebolla, cilantro y pepino; se le agrega salsa de tomate (ketchup), limón y salsa picante.

En Cartagena la receta es muy diferente, consiste en puro camarón con mayonesa, salsa de tomate, cebolla y limón.

Menudo/Sopa de mondongo

Uno de los platillos típicos de México es el menudo. Lo puedo describir como una sopa hecha con panza de res (menudo) limpia y cocida junto con granos de maíz. Ya servido se le agrega orégano, cilantro, cebolla, limón y chiltepín (picante).

La sopa de mondongo huele, se ve y sabe muy parecido al menudo; lo cual no es extraño pues el ingrediente principal es la panza de la res. La diferencia es que esta sopa no lleva maíz sino que lleva papa, yuca, elote…

Flauta

En Cartagena, la flauta es una comida que pertenece a la familia de los fritos. Es una comida muy parecida a una empanada pero más alargada. En México una flauta es una tortilla de maíz con carne deshebrada (desmechada), enrollada y frita; un taco apretado y frito al que se le pone lechuga, crema agria y salsa encima.

 

Agua fresca/Jugo

En Cartagena le llaman jugo a lo que en México se le llama agua fresca; el extracto de la fruta con agua y, en caso de ser necesario, azúcar. Así como en México existen aguas frescas de sabores que no he podido encontrar en Cartagena (como la horchata, cebada y jamaica), en Cartagena probé jugos que nunca había probado en México (como el de lulo, tomate de árbol y la chicha).

A pesar de tantas diferencias debo reconocer que Cartagena no se siente tan diferente a Tecate. El placer de tomar una cerveza fría, comer hot-dogs en la calle cuando ya es de noche, el gusto de compartir una tarde con mis nuevas amistades, tomar un café en el centro, sentarme en un parque a descansar; me hace sentir en casa, aún cuando estoy a 4,871 km de distancia.

La aventura apenas comienza y estoy más que lista para seguir probando lo que esta bella ciudad y esta linda familia me ofrezcan. Hoy más que siempre me siento agradecida por el estómago a prueba de todo que me construí a lo largo de la vida pues no tengo miedo de probar lo que venga.

 Si te interesa viajar a Cartagena te recomiendo visites la página de Chip Viajero, encontrarás consejos y guías de viaje que son muy útiles.

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