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La promesa del mercado de Santa Rita: más de 2000 días de espera

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Foto tomada del Universal.

Cartagena de Indias, ciudad que posee dos caras; una opulenta de grandes excesos y otra desconocida, ocultada ante los medios de comunicación y la sociedad. En esa ciudad oculta se sufre y se viven a diario historias que evocan a lugares inimaginables en pleno siglo XXI.

Uno de esos lugares es el mercado de Santa Rita, lugar al que nos desplazamos para conocer de viva voz de los comerciantes, clientes y vecinos de dicho lugar, los padecimientos que han soportado (padecido) por más de un lustro.

Era lunes 29 de julio de 2019 en el barrio Santa Rita a las 9:30 de la mañana y el sol ya hacía de las suyas, y no éramos el único grupo con calor, pues recuerdo escuchar a unos compañeros quejarse de lo duro que sería la jornada que nos esperaba. Nuestra travesía comenzó con malas noticias, pues la señora a quien soñábamos entrevistar, la mujer más longeva del barrio San Pedro y Libertad, quien aún lúcida con sus 102 años, manifestó no tener memoria alguna sobre el Mercado de Santa Rita.

Preocupados por no saber a quién entrevistar, emprendimos el viaje nuevamente a nuestro punto de partida, el CAI de Santa Rita, en donde comenzamos una nueva búsqueda de nuestro personaje. En medio de varias personas, muchas de ellas

habitantes del barrio Santa Rita y sus alrededores, hubo varios que llamaron nuestra atención y por una u otra razón pensamos que nos podían dar información acerca del “mercadito”, como ellos mismos le llaman. Fue en ese momento que nos encontramos con una mujer, quien con un pequeño puesto armado con una silla y un banquillo vende minutos, cigarros y dulces.

Lucy y el mercadito de Santa Rita.

 Lucy Diaz Escorcia es su nombre, tiene 49 años de edad y 35 siendo habitante del barrio Loma Fresca, ubicado aproximadamente a 3 minutos del barrio Santa Rita. Tiene su puesto hace 4 años en frente de lo que fue y aún no vuelve a ser el “mercadito”. Mientras más hablaba de sus historias vividas cuando era una niña en aquel mercadito, más se le iluminaban los ojos. Casi no podía evitar sonreír cuando nos contaba que iba al “mercadito de Santa Rita” junto a su abuela, cuando ella todavía era una niña, y que hoy, varios años después, aún recuerda como si hubiese sido una cosa de ayer, cuando corría entre la gente, jugando, conociendo, y riendo, mientras su abuelita escogía las verduras y la “liga”, con la que comerían ella y sus hermanas esa semana. El tiempo pasó, y los planes cambiaron, ya no era la misma niña que acompañaba a su abuela todos los domingos al mercado, sino que era la mujer responsable de su hogar, quien iba al mercadito a comprar los alimentos que prepararía en esos días para sus hijos y su esposo. Pero las cosas cambiaron otra vez, y el viaje hasta el mercadito de Santa Rita pasó a ser un viaje hasta Megatiendas.

En el año 2013 el gobierno del alcalde distrital Dionisio Vélez se reunió con los comerciantes del mercado de Santa Rita, para hablar del futuro del mercadito que les daba sustento a sus hogares. De esa reunión quedaron las promesas de construir todo un edificio para el mercadito, con grandes espacios para cada uno de los negocios que lo conformaban, y una plaza de comidas. Esto nos lo dijo Margarita Girado García, quien tiene 45 años de edad, y es la representante de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Santa Rita (Acodesar), vive en el barrio Pablo Xl Segundo, y trabaja en el sector hace 17 años, en un principio en el mercadito de Santa Rita.

 
La constante lucha de Margarita Girado.

Sus recuerdos son muy gratos, ella describe el mercadito de Santa Rita como uno de sus lugares favoritos, a pesar de la situación en el que este se encontraba, ya que no estaba en sus óptimas condiciones, pero si notaba que todos trabajaban con la mejor actitud y el lugar se sentía muy acogedor, ella nos comentó que iba 1 dia a la semana con su abuelita, pues la acompañaba a comprarle tubérculos al señor Rafael Arrieta quien se hizo muy cercano a ella, pues como nos dijo, la vio crecer.

A sus 17 años Margarita tuvo su primera hija, y como su mamá le había enseñado a coser y le regaló una máquina, decidió montar un negocio en su casa, por causa de esto decidió cambiar y buscar nuevas alternativas para mejorar sus ingresos y enfocarse en sacar adelante a su hija. Fue allí, a sus 28 años de edad, cuando pasó de ser cliente a ser comerciante del mercado de Santa Rita y montó su “minita de oro”, como a ella le gusta llamarle.

Una vez instalada dentro del “mercadito”, se interesó por la precaria situación que este atravesaba; se sentaba en las mesas de trabajo adquiriendo conocimientos para emprender la lucha que, con un poco de esperanza, salvaría el mercado de Santa Rita.

Fue en el 2008, cuando inició la lucha con el distrito por la mejora del mercado, bajo el mandato de Judith Pinedo, empezó a trabajar con los comerciantes del mercado, empezaron a hacer mesas de trabajo y a gestionar, gracias a estas se dieron muchos resultados favorables.

Uno de los recuerdos más gratos, para Margarita, de cuando se empezó la lucha por su mercado, fue la unión de todos los comerciantes, pues esta era la razón para levantarse a diario, más que su trabajo, era el hogar que habían construido a lo largo de los años.

La lucha por el mercado a pesar de haber avanzado durante la alcaldía de Judith Pinedo, llegó a un punto crítico y de estancamiento, cuando se dió el cambio de administración, pues por el estado de salud del alcalde Campo Elías Teherán, era muy poco lo que se avanzaba y las reuniones cada vez eran menos constantes.

Posteriormente Margarita recuerda que fue mucho lo que tuvieron que padecer, pues las condiciones en las que salieron del mercado, en el año 2013, estuvieron llenas de ilusiones y un futuro incierto para todas las familias cartageneras que se encuentran representadas en cada uno de los comerciantes del mercado de Santa Rita.

Algunos corrieron con suerte, mientras que otros no tanto, pues al no ser reubicados y sin dinero en sus bolsillos para arrendar un local, al menos la mitad de los 91 comerciantes de la asociación, quedaron sin empleo y sin un sustento diario para sus familias. Pero algunos otros lograron reubicarse en Bazurto y el resto, continuaron en los alrededores del mercadito, como es el caso de Margarita y Manuel Evaristo Sierra Osorio, también vendedor en el mercadito.

 
El legado de los Osorio.

Manuel Evaristo Sierra Osorio, es un hombre de 45 años de edad, quien desde muy joven trabajó codo a codo junto a su mamá en un puesto de desayunos, en el que su mamá invirtió sueños, tiempo, dinero, es decir, invirtió todo. Él, es quien aún sostiene el negocio de la familia en pie, vende chicharrón, papa rellena, empanadas de carne y pollo, arepas dulces y arepas con huevo, y con ellos mantiene a su familia. Trabajó en el mercadito desde los 21 años, y recuerda con claridad cómo era ese lugar antes de su cierre, “Era un lugar acogedor, un lugar para el público, y era un lugar donde se podía trabajar”.

Desde el cierre del mercadito, al señor Manuel Evaristo le tocó mudar su negocio, y se ubicó diagonal a el, pero esto de manera temporal, pues sueña con regresar su local al mercado de Santa Rita, el mismo mercado que los vio crecer. Pero más que un sueño, es una necesidad, pues a la familia Sierra Osorio le dejó de ir tan bien desde la mudanza, la gente que antes iba cada mañana a desayunar en su puesto de desayunos ya no iba, el mercado estaba cerrado y eso cambió la dinámica de todos, así que este “mercadito” representa para este señor, más que sentimientos encontrados, recuerdos de la juventud y el sueño de su madre, representa los ingresos que solían tener y esperan rescatar.

Ya es un hombre maduro, se le nota por las líneas de expresión y la manera en la que habla, se le nota la experiencia y los años que van de la mano. Pero la edad no

lo han hecho más incrédulo, todavía sueña, y lo hace en grande. Sueña con que su mamá pueda conocer el Santa Rita plaza, como le llaman algunos y sobretodo acompañarlo en su local, siendo ella la encargada de los refrescos por su avanzada edad y el de su mesa de fritos.

Cada uno tiene una historia diferente, llena de obstáculos y logros distintos pero ambos comparten un sueño en común; ver por fin su mercadito funcionando al 100% como hace algunos años.

La situación del “Santa Rita Plaza”.  

Y bueno a lo largo de la charla con estos comerciantes, en nuestra cabeza rodaba una pregunta en común, ¿Por qué luego de tantos años el mercado de Santa Rita no ha abierto sus puertas al público?

A esta pregunta Margarita abrió su corazón y nos respondió con total sinceridad, no existió un obstáculo más grande, para que el mercadito aún después de tantos años mantenga sus puertas abiertas, que la falta de voluntad política, pues eran muchas las promesas y poco lo que se hacía, pues si bien para el 2014 se dio inicio a la reconstrucción de este, no fue sino hasta finales del 2015 que se entregó dicho mercado a medio término, quedando muchas áreas inconclusas y sin la certeza de ser concluidas.

Marcados por las expectativas del pasado, los comerciantes no estaban dispuestos a recibir ni una sola colmena del Mercado, hasta no ser terminado en su totalidad o tener alguna garantía por parte del distrito para la terminación de la obra, una vez entregado a los comerciantes, entre las áreas que están por terminar, quedan los cuartos fríos, la zona de descargue y en su mayoría, el segundo piso, pues el agua entra por la estructura.

Ante dichas áreas, el alcalde Pedrito Pereira, se reunió con la junta directiva de Acodesar, los comerciantes expusieron toda la situación del mercado, a lo que el Alcalde propuso , que se recibiera el mercado y una vez adentro, él seguiría acompañándolos en la terminación de las áreas que están inconclusas, y así ocurrió,

los comerciantes recibieron sus colmenas del mercado y como nos comentó Margarita “primeramente queremos entrar y después ver cómo se empieza a terminar esa obra”, además se llegó al acuerdo que se les concederán 2 años de gracia, para poder buscar un punto de equilibrio, ya que han sido muchos años fuera y no es fácil retomar de la nada, pasados estos 2 años si tocara cancelar la administración, pero ese tema aún sigue en estudio y afirma Margarita creer que por ese asunto ha sido la tardanza de la apertura.

“Decidimos aceptarlo porque ya hay muchos comerciantes a sus alrededores y el estado es bastante crítico debido a todos los estados climáticos que tienen que sufrir a las afueras del mercado y que su economía se está viendo bastante afectada, por eso, nosotros llegamos a un acuerdo en el que recibiremos el mercado en esas condiciones con el fin de que se vayan arreglando las áreas”, explicó Margarita Girado. Todos tienen la certeza y sus esperanzas puestas en que una vez dentro del mercado, el distrito responderá por lo que falta de la obra. En el “mercadito” estarán habilitados 246 locales, en los cuales 91 comerciantes son de la asociación de Santa Rita y 50 comerciantes de la asociación de Bazurto, por lo pronto.

En cuanto a la apertura al público, es mucho lo que se había especulado, los comerciantes como tal no tienen la información clara, como es el caso de Manuel Evaristo, quien no pudo darnos mayor información sobre la apertura porque no tenía conocimiento de la fecha de inicio de la actividad comercial en el mercado; la información exacta nos la proporcionó Margarita, pues como representante, está empapada de todo los detalles en la situación del mercado, “para el público se habría dado una fecha inicialmente del 26 de junio de este año, pero hay unas cosas que no se han podido dar durante este proceso y dieron nueva fecha que es para el 7 de agosto”.

Se espera que esta nueva fecha sea una verdadera esperanza para los comerciantes, pues en medio de tanta prórroga sus vidas han dado un giro total en cuanto a sus negocios, ya que muchos de ellos hoy día se han posicionado a los alrededores del mercado, a la intemperie y ocupando un espacio público que en verdad no les brinda ningún tipo de garantía y mucho menos estabilidad para lo que son sus fuentes de ingreso.

Así como ellos buscaron otros lugares para seguir desempeñando sus actividades económicas, hay otros que simplemente se vieron en la necesidad de abandonar o suspender sus negocios, más que todo los que crecieron junto con ellos dentro del mercado de Santa Rita y en donde dejaron su juventud, adultez y prácticamente su vida sacando adelante lo que les daría sustento el resto de sus días.

Hoy día, según lo que cuenta Margarita, ellos están a la espera de la tan anhelada apertura de su “mercadito” para encontrar la forma de retomar su actividad, ya sea en sus propias manos o en las de hijos, nietos, o quien pueda hacerse cargo, pero no dejarlos a un lado para que el mercado de Santa Rita vuelva a ser lo que un día fue.

A este punto sólo resta esperar el tan anhelado día, ese 7 de agosto en el que los comerciantes vuelvan a sentir como suyo un lugar de trabajo, un espacio seguro, estable, y en el que sobre todo puedan rescatar todas las actividades que fueron su sustento fijo y fuente de ingresos para sus familias durante tantos años; para esto es indispensable que la Alcaldía de Cartagena, de forma definitiva, se mueva en función de cumplir con lo pactado, y que por fin se hagan realidad cada una de las palabras plasmadas en aquellas hojas que se han firmado durante tantos años, para así hacer realidad la materialización y el renacer del nuevo “Mercadito de Santa Rita”.

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