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Lina Pimientel ganó beca en Turquía

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Cuando Lina Pimientel cursaba sexto semestre de Comunicación Social en la Universidad de Cartagena, ganó la beca Int’l  ofrecida por la Asamblea Nacional Turca para estudiantes extranjeros. Ya han pasado siete meses desde que está viviendo en este país y su formación profesional inicio con el aprendizaje del idioma y  posteriormente con los estudios de pregrado en comunicación. Conversamos con ella sobre su experiencia.

 

Sobre la beca:

Camilo González: Sabemos que gracias a una beca estás estudiando en Turquía, ¿cómo se llama esta beca y qué te ofrece?

Lina Pimiente: Esta beca es ofrecida por el gobierno turco y cubre el total de los gastos: tiquetes aéreos, seguro médico, mensualidad y hasta un año de idioma turco. Definitivamente es un paquete completo que muy pocas veces son ofrecidos por muchos países

C.G. ¿Cuáles son los requisitos para aplicar a la beca?

L.P. Como toda beca uno de los requisitos más importantes siempre será tu desempeño en el aula de clase por lo que las notas y el promedio juegan un papel importante. Al momento de aplicar me pidieron notas del colegio y certificados de cursos o capacitaciones. También saber inglés creo que fue fundamental en la aplicación.

C.G.  ¿cómo te enteraste de ella?

L.P. Siempre había querido estudiar en el exterior y un día una amiga muy cercana me comentó de esta oportunidad por lo que no dudé en aplicar.

 

Tus vivencias:

C.G. La cultura occidental y la cultura del medio oriente son  muy diferentes, ¿cómo ha sido este proceso de adaptación? ¿Fue muy fuerte el choque cultural?

L.P. Pues son culturas totalmente distintas, cada día aprendo muchísimas cosas nuevas. Al principio el choque fue muy fuerte desde el saludo, porque se saludan con dos o tres besos en las mejillas y un abrazo, hasta quitarse los zapatos antes de entrar a una casa o a la habitación. Para mí fue algo muy raro pero ya con el tiempo me he acostumbrado. Los turcos son personas muy hospitalarias y de buen corazón, sobre todo la gente adulta y anciana, les encanta hablar con los extranjeros y se sorprenden mucho al conocer a alguien que viene prácticamente desde el otro lado del mundo. Y Si te invitan a comer a su casa ve con todo el hambre del mundo, harán el mejor banquete siempre para recibir a sus invitados.

C.G. ¿Qué tal son las clases? ¿Cómo es el sistema educativo en Turquía?

L.P. Aún no me involucro totalmente en lo que son las clases de la carrera. Estoy en lo que se llama el año de preparación que implica aprender turco en un nivel C1, pero lo que he visto es que es más teórico, muy planificado y con profesores muy bien preparados.

C.G. Hay un aspecto que nos llama mucho la atención y es el ser mujer en una cultura que es conocida por la desigualdad existente entre ellas y los hombres, ¿cómo has vivido este hecho?

L.P. No siempre las cosas son como las muestran en las noticias. Antes de llegar tenía una idea distinta a la que tengo ahora que vivo aquí. Lo que yo he visto es completamente distinto, tanto mujeres como hombres tienen las mismas oportunidades en cualquier ámbito. Yo no he sido la excepción.

C.G.¿Qué experiencias positivas podrías decirnos de este proceso de estudiar en otro país?

L.P. Definitivamente todo es positivo, todo lo que he aprendido hasta ahora sé que me servirá en un futuro tanto en lo personal como en lo profesional. Lo que más puedo destacar es que he conocido colegas de distintas partes del mundo y cada día aprendo cosas de ellos y ellos de mí.

C.G. ¿Qué aspectos negativos han tenido tu experiencia?

L.P. Cuando llegué el jet lag fue lo más complicado. La diferencia horaria es de 8 horas así que cuando en Colombia era la hora de dormir acá yo estaba en clase y me daba demasiado sueño. Duré dos meses así y concentrarme en clase era casi que imposible.

C.G. Creemos que cuando te vas lejos de tu hogar siempre hay cosas que extrañas, ¿qué es lo que más extrañas?

L.P. Por supuesto extraño a mi familia, los abrazos de mi papá, a mi mejor amigo ya que éramos inseparables, las reuniones con mis mejores amigas y sobre todo la comida. Me ha costado un poco acostumbrarme a comer sin el juguito hecho por mi mamá, el agua de panela, comerme una arepa de huevo. Extraño el sol cartagenero. Pasar de vivir en una ciudad donde hace calor excesivo a una ciudad muy fría y que en invierno la temperatura llega hasta -10 grados no fue fácil.

C.G. ¿Sientes que eres la misma persona? ¿De qué manera ha influido esta experiencia a nivel personal y profesional?

L.P. No soy la misma persona que era hace 7 meses cuando salí de casa. Era muy apegada a mis papás, no me imaginaba durmiendo más de una semana fuera de mi casa porque ya extrañaba a mi familia. Aprendí a ser más independiente y a dejar los miedos a un lado.

C.G. Por último, ¿qué le aconsejarías a los que te están leyendo en estos momentos? ¿Les
recomendarías irse a estudiar a otro país o irse de intercambio?

L.P. Creo que es una experiencia que todos alguna vez en la vida deben vivir. Al estudiar en el exterior no solo creces como profesional sino que también cambia tu forma de ver el mundo y te da la oportunidad de conocer y compartir con gente maravillosa de diferentes partes.

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