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¿Por qué elegir Periodismo y cultura?

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Por: Perla Murillo

Estamos a pocas semanas de terminar un semestre más y ambos nos encontramos en momentos decisivos de nuestra carrera universitaria. Por mi parte, vivo la presión de estar al día con todas mis responsabilidades para finalmente enfrentarme a la tesis, de la que depende mi merecido cartón. Mientras tanto tú te cuestionas qué ruta seguir, si el de los atrevidos periodistas o el de los humanitarios comunicadores para el desarrollo.

Me imagino que algunas personas de tu salón deben estar exigiendo en la oficina del  Programa una pequeña inducción, otros evocan las anécdotas de egresados que aún aborrecen el día en que eligieron su énfasis, o las historias de los que quedaron enamorados del suyo; y nunca faltan los que haciendo cuentas imaginarias calculan en cuál de los dos caminos hay más monedas de oro.

En mi caso, mi carácter intransigente me ahorro estas angustias, pues esa decisión la había tomado hacía mucho tiempo, exactamente el día que compre el PIN para presentar el exámen de admisión en esta universidad, pues el periodismo es la única razón por la que estoy apunto de graduarme.

Sin embargo, debo confesar que el último día de mi sexto semestre busqué un pensum que colgaba de una de esas vitrinas de anuncios de la universidad. Leí detenidamente ambos énfasis. Me pregunté: ¿qué es lo que te gusta? No vacilé en elegir la ruta del periodismo.

Este es quizá el único consejo que me atrevería a darte. No te imaginas la pena que me da escuchar a compañeros que se arrepienten de su elección y anhelan una silla en el salón de al lado, o como me enojan aquellos que denigran a los que escogieron un énfasis distinto al propio. Creo que cada decisión debe ser respetada por todos y amada por quien la tomó.

Que una da más dinero, que en la otra dejan mucho trabajo, que las clases son muy flojas, que hay mejores profesores en este, que hay más rutas académicas en el otro, ¡Mejor dicho! Opiniones habrán muchas, pero la tuya es la única que importa. Tómala según tus pasiones, solo así la disfrutarás, la llorarás, la lucharás hasta el final con una sonrisa en tu rostro. Y si el dinero es lo que te preocupa, ten en cuenta esta frase del profesor David Lara: “para trabajar en esto, necesitas administrar al tiempo una panadería”.

Pero bueno, si de algo te ayuda, quiero contarte mi experiencia en periodismo

Escogí periodismo porque me encanta escribir historias, aunque no cuento con el tiempo para escribir tanto como quisiera. Eso sí, si vas a escoger este énfasis espero que seas amigo de las letras, de lo contrario te aconsejo que prestes desde ya La cocina de la escritura de Daniel Cassany y unas cuantas novelas de Gabo y Tolstoi; si no lo haces, este énfasis será todo, menos sencillo.

Y es que cada materia: Periodismo cultural, Periodismo en línea, Periodismo internacional, Periodismo económico, parten de la misma base: periodismo. Es algo como aprender a escribir para la web, aprender a escribir para el mundo de la economía, aprender a narrar la cultura y aprender a contar buenas historias. Escribes para este formato y escribes para este otro, ¡Es maravilloso!

En la clase de reportería el profesor Pedro me enseñó cómo narrar para una audiencia amante del espectáculo; en Periodismo en línea la profesora Karen de la Hoz nos dio los parámetros de cómo escribir para la web y en contra de la web; En Periodismo económico el profesor Milton nos repitió una y otra vez que la subjetividad y la economía son enemigos; el profesor Gabriel nos enseñó en la clase de Narrativas que un mal encuadre desdibuja la más bella de las historias; Ricardo Chica en Historia del periodismo, nos expuso los desafíos de quienes ejercemos este oficio en medio de nuestra fracturada modernidad en la periferia extrema; en Periodismo y Literatura el profesor Winston me animó a creer que puedo ganar el Nobel, y David Lara en su Taller de Redacción, que necesito aprender a narrar para lograrlo.

Me imagino lo que quizás estas pensando, pero no, no es un círculo de repeticiones y redundancias, cada profesor tiene tesoros escriturales que compartir, reglas y enfoques distintos, que a veces son contradictorios y al final te tocará elegir a quién creerle más.

Pero para aprender de cada opinión, todas coherentes y diferentes, se necesita humildad. Sí, mucha humildad. Bueno, sólo si eres como yo, ya sabes, ese tipo de estudiante que se enamora de sus textos, como si fuera un hijo y no admite ni la más mínima corrección, crítica o sugerencia de reescritura.

Déjate corregir, pregunta, cuestiona, réplica, pero sobre todo escucha. No vale la pena pelear o perder una materia por una rebeldía sin causa. Si te las sabes todas y crees que escribes como los dioses, no tiene sentido alguno estar en la universidad.

Muchos han acusado el énfasis de ser flojo académicamente, y yo no sabría decir si tienen razón o no. Lo cierto es que en el énfasis, los profesores cambiaron un poco; en este punto creo que empiezan a tratarte como colegas, critican con sequedad tus trabajos, no te la montan, se sientan a conversar contigo y aunque te exigen excelencia, no te culpan por no alcanzarla, dejan al futuro las consecuencias.

Es curioso, porque tú puedes percibir esa serena y plácida actitud de la mayoría de los docentes, aquella silenciosa advertencia de que hacer los trabajos para ellos no te preparará para la salvaje y mezquina vida profesional que nos espera.

Entonces, vas a tener que salir de tu zona de confort, los trabajos de campo van a ser muchos. No seas mediocre, ¡Esfuérzate! ¡Se creativo! Y descubrirás todo lo que se puede hacer con una hoja de papel, una Nikon D5200, la grabadora de tu celular y unos cuantos billetes. Quien sabe si alguna de tus tareas te generen las primeras monedas de oro. (Leer Tres Horas entre Balas por Perla Murillo)

Todos sabemos que nuestro programa cuenta con excelentes docentes, sin embargo, carecemos de recursos necesarios para una formación profesional integral. Lamento que para las clases de Narrativas para televisión no tuvimos un salón de audiovisuales acondicionado para presentar nuestros trabajos o que aún no hayamos podido conseguir un bus para una salida de campo con el profesor David Lara. La excusa normativa es que no hay recursos, pero  nos toca seguir diciéndolo y por favor no te canses de decirlo.

Creo que te he contado todo lo que pudiera, espero que de algo te sirva. Compañero, yo siempre he creído que en el fondo uno siempre sabe lo que quiere, y como me enseñó Caparrós en un pequeño conversatorio: “las reglas de nuestro oficio las ponemos nosotros mismos”.

Con aprecio,

Perla Iveth Murillo Zapata, una udeceista de salida.

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