El Dulce color de la moda y el bullerengue

Dulcelys Gaviria

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Javier Marrugo| 24/05/2019

Las mujeres negras importan” Este es el lema que tenía la camiseta de Dulcelys Gaviria el día de la entrevista. Y no sólo esa frase daba cuenta de su imponencia, sino también el turbante colorido que adornaba su cabeza. Dulce, como cariñosamente es conocida, es una joven de 21 años, estudiante del Programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena, modelo, diseñadora de modas, directora y creadora de ‘Ébano Cartagena’. Además, es cantadora de bullerengue en la Escuela de Formación Integral de Cartagena ‘Esforinca’ y aspirante para representar a la ciudad en el Festival y Reinado Nacional del Bullerengue de Puerto Escondido – Córdoba.

Dulce recorre los pasillos de la universidad con turbantes llenos de colores; es una forma de reconocerse como mujer afro y de resignificar la historia de su familia, sobretodo de su madre y su abuela. Por esos “trapos”, como ella misma les dice, empezó a distinguirse del resto de chicas de la UdeC y a soñar con hacer algo diferente desde su pasión por la moda y la música.

Sin embargo, lo colorido de su turbante también representa los diversos tonos en su vida, algunas veces oscuros, otras veces claros y en muchísimas ocasiones, aquellos fluorescentes que irradian alegría.

“Me ha tocado superar muchas inseguridades; digamos que a lo largo de mi vida me he visto afectada por algunas experiencias con respecto a mi posición como mujer, como mujer negra; dentro de un barrio vulnerable, un barrio que desconoce su historia (el barrio El Pozón), creo que me ha costado mucho pero igual es un proceso que me ha fortalecido.”

La timidez y su inseguridad para hablar en público son todo un reto para Dulce. Estos miedos los enfrenta de a poco, gracias a los trabajos que le colocan en la universidad, así como a su participación en distintos espacios musicales y de modelaje.

“Te cuento que dentro de las muchas inseguridades que he podido enfrentar o que me han ayudado a ser una persona más fuerte, es el hecho de hablar en público, creo que ha sido algo que me ha costado mucho, pero pues dentro de mi propia carrera me he visto forzada a hacerlo, digamos que ya es algo que disfruto un poco más.”

Desde  ‘Alma’ hasta llegar  a ‘Ébano’

A cuántos de nosotros nos han regalado algo que hemos atesorado como lo mejor que nos han dado en la vida, incluso, cuando el objeto es algo que no esperamos recibir o no teníamos conocimiento de su existencia. Para algunos puede ser un carro a control remoto o una Barbie, un PlayStation u otro tipo de juguete didáctico, pero para Dulce fue una máquina de coser.

A punta de máquina, fue cosiendo uno de sus sueños: “Alma”, un proyecto de diseño de modas que creó con su amiga, Dora Imitola.

“Allá teníamos un taller, teníamos una máquina de coser, teníamos una mesa de dibujo, teníamos todo muy bien organizado, y yo iba y venía, venía a la universidad, me iba para la bomba del gallo, luego regresaba a mi casa en la noche… yo vivía en el pozón, estaba en segundo semestre de comunicación. Hacía eso todos los días.”

Fue tanta la emoción de sacar adelante esta iniciativa que se olvidó de cuidar su alimentación y horas de descanso. Sin salud, no hay empresa que prospere, así que Dulce paralizó -por un tiempo- su proyecto.  Le tocó rematar la ropa que le quedaba, además, muchas de estas también fueron intentos frustrados de ajustar cuerpos variados a tallas estándar.

Y como dice Wess Robert “Cualquiera que no esté cometiendo errores es que no está intentándolo lo suficiente”, los errores cometidos con ‘Alma’ fueron el inicio de su nuevo y actual  emprendimiento ‘Ébano Cartagena’.

“Y digamos, cuando Alma quebró, yo como que ¡nombe!, yo me voy a sacar mi página de turbantes; igual yo quería hacer algo, yo quería empezar a moverme dentro de la Universidad a ver cómo me iba, y no, yo voy a empezar con Ébano.”

“Recuerdo que Dora se fue para Medellín, y como a las 2 semanas ya yo tenía Ébano montado.”

 

Mi Bullerengue en Esforinca

La timidez de Dulce también se disipa al son del bullerengue. Ella es la corista de la agrupación folclórica Esforinca del barrio El Socorro. En cada ensayo y presentación lucha contra sus miedos, los espanta con el movimiento de su falda mientras baila y proyecta su voz.

Ese encanto por el bullerengue se gestó desde su abuela y refleja a sus ancestros de Rocha corregimiento de Arjona – Bolívar. La inspiración no sólo se refleja en sus capacidades vocales sino también en las composiciones que hace. El amor por la música los ha llevado a participar en diferentes festivales, logrando ganar en diversas ocasiones, así mismo a ser reconocida en el gremio del bullerengue y a que la postulen como candidata para representar a Cartagena en el Festival y Reinado Nacional del Bullerengue de Puerto Escondido – Córdoba.

 

La comunicación social & su futuro

Es tanta la emoción con la que habla de su vida y sus metas, que su rostro y su sonrisa iluminaban la cafetería de la Casa Museo la Presentación, lugar de la entrevista.  Dulce agradece a la vida, exalta sus buenas energías y también su valentía para guerrear, a pesar de las dificultades y los temores.

Estudiar comunicación social ha sido clave para ella. Y como todo en su vida, esta carrera le tenía preparada una sorpresa.

Desde las primeras clases se fue de golpe contra otra realidad. La comunicación no es farándula, como ella creía. Fue tan duro desdibujar esa expectativa y además enfrentar su timidez en una de sus primeras clases, que se puso a llorar durante un parcial.

“Se me salieron las lágrimas porque no pude dar mi discurso del miedo que tenía, entonces esa vaina me hizo repensar, aunque yo sabía que no me iba a salir de comunicación. Pero sí me hizo repensar como que ¡miércoles! ¿Y yo qué voy a hacer aquí metida?”

Y Como dice James Allen: “Te convertirás en alguien tan pequeño como el deseo que te controle, y en algo tan grande como sea tu aspiración dominante”. Dulce resurgió como el ave fénix de las cenizas y le demostró al profesor, a sus compañeros de clase, pero sobre todo a ella misma que iba a seguir. Se puso sus “trapos”, sus turbantes  y comenzó a tomarse la carrera con pasión.

Los aprendizajes obtenidos no sólo le han tributado en su proyecto Ébano, sino que también se animó a crear un cineclub sobre temática afro en el barrio El Pozón. El cine le ha permitido entrelazar su pasión por la música, y la moda con el periodismo cultural.

 “Comunicación social, para mí, es la plataforma que me ha permitido hacer todas las cosas que me ha dado la gana. Desde Ébano, desde el cineclub, desde Martin Luther King, comunicación social a mí me ha ayudado con todo.”

Proyecto
  • Autor: Fotografía: Ronny Álvarez - Entrevistador: Camilo Aguirre - Entrevistado: Dulce Gaviria - Redacción y Coordinación: Javier Marrugo - Asesoría: Yusly Perez
  • Fecha de publicación: May 24, 2019
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